Una historia previa.
Durante la última guerra mundial, el Tercer Reich reunido con un grupo de jóvenes y niños, en un ambiente de camaradería y confianza, haciendo gala de una actitud paterna, que mostraba como un gesto de grandeza y compasión, les repartió a cada uno una pequeña pastilla.
Esta pastilla debería ser utilizada sólo en caso de que el enemigo los superara y existiese la posibilidad de ser tomados como rehenes. El mundo debía ser nacionalsocialista, o no ser. Y antes que la rendición o ser rehenes, cada uno estaba recibiendo una salida, que el amoroso líder providencialmente les estaba regalando, una pastilla de cianuro.
Una idea instalada.
Detrás del movimiento de los pañuelos verdes, hay muchas personas que están convencidas que la legalización del aborto es una política que va a salvar de la muerte a muchas chicas. Y al momento de asegurarlo muestran cifras que instalan quienes tienen intereses que poco tienen que ver con la vida.
La verdad es que el aborto aunque sea legal, siempre es muy peligroso para la salud e incluso la vida de las mujeres.
Muchas veces traen a colación supuestos casos de "éxito" de los países del primer mundo, asegurando que legalizar el aborto no va a aumentar la realización de los mismos.
Incluso en periódicos como La Nación, Clarín, Infobae, se publicaron artículos tendenciosos, por parte de personalidades públicas, supuestas ONG's neutrales, etc., que reprodujeron cifras falsas.
El lobby del negocio abortista puso mucho dinero, e incluso se podría afirmar que le pagaron a Clarín para que vaya repartiendo pañuelos verdes.
Los datos certeros muestran que por ejemplo en EEUU, no sólo se multiplicó exponencialmente la cantidad de abortos, sino que también las organizaciones pro-aborto dejaron de recopilar datos propios sobre las muertes por aborto. Sólo algunas ONG's pro-vida están recabando información sobre muertes por "hemorragias internas", o "causas varias", de las víctimas del aborto legal.
Un ajuste a la vida.
Resulta por tanto, que esta presunta política pública, en la práctica, en primer término va a obligar a los médicos a realizar el aborto, y también va a otorgar anonimato a estos profesionales, teniendo como resultados lo que ya está ocurriendo en EEUU: que las chicas se mueren a los pocos días de haber abortado, y nadie sabe dónde fue practicado, y mucho menos quién lo practicó.
La salida salvadora.
Desde hace ya muchos años los tecnócratas del control poblacional, con los comerciantes de la vida sumados esta vez, quieren imponer la cultura de la muerte, y esta vez lo hacen instalando la propuesta como la salida provista por la compasión, de la misma manera que el Tercer Reich repartía su pastilla de cianuro.

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