El servicio eclesiástico y el servicio a Dios - David Omar Gallardo

El servicio eclesiástico y el servicio a Dios

Share This

En este aniversario de los quinientos años de la reforma protestante, donde se consolidaron los cinco puntos de la reforma:
1) Sola Scriptura: La Biblia es el único estándar, prefiriéndose ante cualquier contradicción con cualquier tradición, aunque haya sido ordenada por cualquier autoridad o razonamiento;
2) Sola Gratia: Salvación por Gracia, no es merecida por nadie, ya que nadie puede jactarse de merecer el perdón, ni en una pequeña o gran medida;
3) Sola Fide. Justificación por Fe, hasta la mejor obra humana de piedad está infectada por intereses mezquinos del corazón, incluso el amor propio, por eso sólo Cristo puedo realizar las obras que salvan;
4) Solus Christus: Solamente por medio de la obra de Cristo somos salvos, sin poder añadir nada a lo ya realizado por Cristo para merecer la vida eterna, creer aportar algo es una acción de soberbia imperdonable, ya que tendría a la sangre de Cristo por insuficiente, o inmunda;
5) Soli Deo Gloria: Solamente por la Gloria de Dios, todo es hecho por El y para El, siendo nosotros su creación, y sus hijos por adopción;
Es de importancia dividir algunas costumbres en la comunidad protestante o evangélica, propias de la religiosidad vacía y sin contenido, o en criollo pura cáscara.

I. Sobre la incompleta, y por tanto errónea, noción de "servir a Dios".

El congelamiento por medio de la tradición de las actividades religiosas, tienen un resultado muy común en nuestras congregaciones, y es el desorden de las prioridades.
Antes que la Iglesia, Dios creó a la familia.
Por ello, para las personas casadas, su primer ministerio se convierte en la familia, y tener una familia en orden es la condición sine qua non (sin la cual no) para poder ejercer un ministerio (actividad) en el grupo de hermanos, también denominado la iglesia (eclessia, asamblea).
Por ello, cuando en la biblia se enumeran los requisitos para ser obispo detalla: "sea irreprensible, marido de una sola mujer... no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas... que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará la iglesia de Dios?" (1 Timoteo 3.2)

Es decir que servir a Dios tiene más relación con la vida cotidiana, antes que el desarrollo de actividades dentro de una organización formal.

Pero esta regla no exime de la necesidad de que el Cristiano se reúna o congregue con otros creyentes, ya que congregarse no es una opción, sino una necesidad para mantener una vida espiritual activa, de la misma forma que tomar agua es necesario para no deshidratarse.

II. La regla de una vida de servicio a Dios, es un servicio al prójimo.

"Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros... Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?" (1 Juan 4.20)

El verdadero servicio a Dios tiene su raíz en lo cotidiano.
Por ello, por ejemplo, si alguien entiende que puede servir a Dios tocando un instrumento dentro de una congregación cristiana, pero maldice a su esposa o a sus padres, no ha comprendido el evangelio. Lo que ha abrazado es un club, donde es socio, paga una cuota y participa de sus actividades sociales.
No recibirá recompensa alguna cuando llegue a la eternidad, sino seguramente reproche.

III. El carácter propio debe ser sometido.

El propósito de la vida de un cristiano es ir siendo transformado hasta ser parecido a Cristo. Y esa transformación llevará toda la vida.
Por ello, como resultado no deberíamos tener enemistad con nadie, y ni siquiera contienda con un hermano, tanto que antes de entregar una ofrenda, hay que arreglar las cuentas pendientes con el mismo.
Y eso significa humillación, humildad, y mansedumbre, virtudes que no se predican con el ejemplo, tanto como con las palabras.

IV. Conclusión.

Las costumbres evangélicas han transformado a muchos de nuestras congregaciones en lugares donde en pos de atender actividades formales, se ha descuidado a la familia; donde hombres y mujeres atienden a niños desconocidos, desatendiendo a sus propios hijos o familias; donde la vara para medir el compromiso con Dios, es el compromiso con las actividades religiosas, dejando de lado la atención de la salud con sus relaciones familiares y conyugales -el verdadero foco de la actividad pastoral-.

No hay comentarios:

Pages