La estatua herrumbre - David Omar Gallardo

La estatua herrumbre

Share This

Hacia el fin de los tiempos la estatua de luz apagada, miraba hacia el horizonte eterno,
y casi en cámara lenta intentaba levantar sus manos, para asirse del arco del destino.
Ponía todas sus fuerzas, mirando con la frente en alto, permitiendo que vean su bello rostro,
Esa hermosura angelical que aún conserva como una columna marchita,
con sus bocas capaces de hablar y cantar al mismo tiempo como una sinfonía.

Intentaba levantar, como en cámara lenta, mientras se sentían los temblores de la tierra debajo de sus pies,
intentaba levantar el arco, su última arma contra el Creador que le dio vida,
y en ella, su saeta, el hombre ciego,
abrazado a la esperanza de derrocar al Creador con el impulso de la estatua herrumbre.

El hombre ciego se esforzaba por mantener en alto la espada que había tomado en el huerto del Edén,
Creyendo aún que podría ser un dios, creyendo que podría alcanzar por sí solo la eternidad,
o por lo menos dejar un rasguño en el rostro del eterno,
estaba cegado por su propio orgullo.

Aquel orgullo que proviene del amor propio desmedido, y en consecuencia el desprecio hacia los demás,
Tomaba con fuerza su espada, intentaba mantenerla erguida con su pulso temblante.

Mientras el suelo parecía comenzar a desmoronarse,
Y el cielo comenzaba a cerrarse,
porque llegaba la hora de sellar la existencia del tiempo,
y destinar el resto a la descomposición desde sus átomos.

Es por eso que aunque el hombre ciego no ve,
pudiendo abandonar su ego para recibir del creador la vista y ser libre,
prefiere ser una saeta sin destino,
que una vez disparada, quedará flotando en la eternidad del olvido.

Queriendo jugar a ser un dios, terminará como un errante sin rumbo.

Es por eso que comenzaron a escucharse sus canciones,
del sin sentido que comienza a rodearlo,
a envolverlo,
y a condenarlo.

Sabe que está frente al final de los tiempos.










No hay comentarios:

Pages