Desde la revolución francesa se dio fin, en gran parte del mundo, a los sistemas de gobierno monárquicos. Ello es por las necesidades de comerciantes adinerados que no querían aduanas o tener que pagar tributos.
En fin, desde allí se instaló en la cultura progresivamente la idea de que toda autoridad es mala. La existencia de una autoridad sugiere una parte que manda y otra que obedece, esto es una relación de poder. Estamos, entonces frente a un sometimiento, anteriormente entonces el hombre tenía un sometimiento basado en la cultura (es decir hacia el señor feudal, o el rey) y hoy tenemos un sometimiento basado en el mercado.
No hubo libertad a partir de la revolución francesa, sino cambio de mandos. Pero no todo sometimiento es injusto, en esto Marx falla. Puede existir sometimiento justo e injusto. Un sometimiento justo es el del Padre sobre el hijo, ya que en el proceso de aprendizaje del hijo son marcadas las pautas de vida que lo harán sabio y prudente. Pero dentro de un sometimiento justo pueden existir excesos, porque se trata de hombres imperfectos, convirtiendo a este sometimiento en justo con matices injustos. Estos excesos implican un enseñoreamiento de quien manda, sobre quien obedece. Y una anormalidad de esta relación haría al sometimiento totalmente injusto.
Cristo cuando se refirió acerca de la autoridad dijo:
“Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”[1].
Desde la concepción de Dios el significado y ejercicio de la autoridad tiene una naturaleza totalmente diferente a la concepción del hombre que por la herencia del pecado original genera esa sed de poder y control desmedido en muchos que lo ejercen.
Cristo dijo que quien “quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás”. La primera faceta es que el puesto de autoridad no es un puesto de mando, sino de servicio, con la misma disposición que Cristo tuvo antes de asumir su puesto de autoridad, la disposición de “dar su vida” por quienes estaba sirviendo.
Ahora procedo a analizar la raíz etimológica de la palabra Autoridad.
Autoridad procede de la misma raíz que Autor. Autor significa aquel que crea, que realiza, que da vida a una cosa que previamente no existía.
Así llegamos a la conclusión de porqué Dios tiene autoridad sobre su creación, no sólo le dio vida creándola con su palabra como cuando dijo “sea la luz, y fue la luz”[2], sino que es quien “sustenta todas las cosas [todo el universo] con la palabra de su poder”[3]. Así vemos que el puesto de autoridad que tiene el Padre, es el puesto máximo de servicio, que “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”[4].
Para finalizar procedo a ilustrar con la parábola de la vid:
“Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada”[5].
Cristo es la Vid, y así como el tronco de la vid tiene autoridad sobre las ramas porque es quien les da vida, así Cristo tiene autoridad sobre lo creado.
En este contexto toda corrección hecha a las ramas (nosotros) ya no es por capricho, o enojo como pasa con algunas de nuestras autoridades humanas. “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”[6].
El hecho de que el pámpano de la vid lleve fruto es el resultado natural de recibir la savia del tronco, es algo natural como el hecho de crecer en un niño, así vemos que el hecho de que a un pámpano le quiten brotecitos excesivos es para que su fruto sea mejor, de mayor calidad, al ser enfocado en pocos brotes y no difuso en muchos que jamás podría soportar. Los frutos son “Amor, amor-gozo, amor-paz, amor-paciencia, amor-benignidad, amor-bondad, amor-fe, amor-mansedumbre y amor-templanza”[7].
En concreto toda corrección que Dios haga ya no es por capricho, o arbitrariedad, sino por Propósito, y que es nuestra plenitud.
[1] Mateo 20.25-28, [2] Génesis 1.3, [3] Hebreos 1.3, [4] Mateo 5.45, [5] Juan 15.4-5, [6] Juan 15.2, [7] Gálatas 5.22-23
Acerca de la Autoridad, desde un punto de vista cristiano
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Abogado. Aprendiz de piano. Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina.

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